jueves, 4 de junio de 2009

Dia Veintisiete: En la horca

DIA 27

En la horca

“Colgaron, pues, a Amán en la horca que había preparado para Mardoqueo”

 Ester 7:10

 

Muchas generaciones están familiarizadas con la serie de dibujos animados donde el coyote está constantemente tratando de atrapar al correcaminos. En cada episodio el depredador inventa un nuevo artefacto para alcanzarlo pero acaba siendo víctima de sus propias trampas. La frustración del coyote apunta a una idea encontrada en las Escrituras. Aquellos que planifican hacer daño a otro eventualmente sufrirán el daño en sí mismos.

 

Con arrogancia el impío acosa al afligido;

¡que sea atrapado en las trampas que ha urdido!

(Salmo 10:2)

 

El que extravía a los rectos por el mal camino, en su propia fosa caerá; pero los íntegros heredarán el bien.

(Prov. 28:10)

 

Estos versículos pudieron haber advertido a Aman para que no construyera una horca de veinticuatro pies de alto en su jardín. El levantó la estructura con la esperanza de matar a Mardoqueo el judío, pero qué sorpresivo fue su uso futuro.

 

El libro de Ester nos dice qué sucedió cuando el plan de Aman para destruir a Mardoqueo y al resto de los judíos fue descubierto.

 

Entonces Harbona, uno de los eunucos que estaban delante del rey, dijo: He aquí precisamente, la horca de cincuenta codos de alto está en la casa de Amán, la cual había preparado Amán para Mardoqueo, quien había hablado bien en favor del rey. Y el rey dijo: Ahorcadlo en ella.

Colgaron, pues, a Amán en la horca que había preparado para Mardoqueo, y se aplacó el furor del rey.

(Ester 7:9-10)

 

Es poco probable que alguien haya reservado un lugar para ti literalmente en una horca, pero quizás sabes lo que es sufrir por el plan malvado de alguien. Tu problema puede haber sido causado por politiquería en la oficina, chismes maliciosos, robo de identidad o algun otro crimen. Cuando alguien planea escalar a costa tuya, recuerda: Dios juzgará. No permitirá que el mal persista por siempre.

 

no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición.

1 Pedro 3:9

 

Personalizándolo:

1.    ¿Puedes identificar un momento en que alguien a propósito trató de hacerte daño? ¿Piensas en ese momento con amargura, o con un espíritu de perdón?

2.    ¿Hay alguna situación en la cual estás pagando mal con mal? Pide a Dios la gracia para poder bendecir a quienes te maldicen.

3.    ¿Necesitas pedirle perdón a alguien por la forma en que has respondido a SU pecado?

1 comentario:

  1. Me llama la atención de este recuento el tamaño de la horca que preparó Aman... 24 pies!!! Para colgar a un judio que de tanto andar en cilicio y ceniza no me imagino que podia ni siquiera pesar mucho!!! No se necesitaba tanta altura para ahorcarle! Pero asi es el pecado... nos distorsiona toda la realidad para que veamos a nuestros "supuestos adversarios" como gigantes... ademas, el tamaño de la horca me habla del tamaño del orgullo de Aman que queria exhibir como acababa con aquel contra quien el sentia toda esa ira...

    Por otro lado, pienso en nuestras cotidianidades... y son muchos los casos que he escuchado de nueras-suegras que construyen la horca en su propio jardin y acaban colgadas en ellas... quizas literalmente en el jardin de sus casas han hablado de mas o de menos en contra de la otra y lo único que acaban cosechando es relaciones familiares tan retorcidas que los propios hijos-esposos lo que acaban es alejandose, en ocasiones emocionalmente pero en ocasiones hasta fisicamente...

    OJO con nuestra lengua, es nuestra horca... con ella subimos a cualquiera no a 24 pies de altura, sino a mucho mas, para luego dejarles caer... LEVANTEMONOS UNOS A OTROS... ayudemonos a andar en vez de estar maquinando como salirme con la mía.

    Que Dios las bendiga...

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