lunes, 4 de mayo de 2009

Dia Cuatro: Alardeando

DIA 4

Alardeando

23Así dice el SEÑOR:

         No se gloríe el sabio de su sabiduría,

         ni se gloríe el poderoso de su poder,

         ni el rico se gloríe de su riqueza;

    24mas el que se gloríe, gloríese de esto:

         de que me entiende y me conoce,

         pues yo soy el SEÑOR que hago misericordia,

         derecho y justicia en la tierra,

         porque en estas cosas me complazco--declara el SEÑOR.

Jeremías 9:23-24


Si el Rey Asuero gobernara hoy las revistas, programas de TV quisieran cubrir la decoración de un hogar tan opulento. Como no habían medios masivos en su época, el rey decidió lucir su riqueza dando una fiesta de seis meses.

 

El capítulo uno de Ester describe el impresionante despliegue de riqueza: “Había colgaduras de lino blanco y violeta sostenidas por cordones de lino fino y púrpura en anillos de plata y columnas de mármol, y lechos de oro y plata sobre un pavimento mosaico de pórfido, de mármol, de alabastro y de piedras preciosas.” (v. 6)

 

Y no es que haya nada necesariamente pecaminoso en el poseer cosas lindas, lo que se nos dice es que la motivación del rey en poseerlas era para impresionar. El verso 4 dice “Y él mostró las riquezas de la gloria de su reino y el esplendor de su gran majestad durante muchos días, ciento ochenta días.”

 

Asuero no estaba juntando de manera cordial a sus amigos. Muchos historiadores entienden que este festín estaba diseñado para buscar apoyo en sus planes de guerra contra los Griegos. Estaba desplegando sus riquezas y posesiones para que otros pensaran que él era poderoso y capaz.

 

Lo mismo pasa hoy. Una mujer puede ir con el MP3 o el celular exhibiéndolo como un niño  exhibe su juguete nuevo. Una mamá en fila para recoger a los niños en el colegio privado de sus hijos espera impresionar a los demás con su nuevo SUV (Jeepeta). Una mujer puede entrar a la iglesia con su ropa de ultima moda esperando atraer atención.

 

No hay nada malo con tener un teléfono, carro o ropa nueva. El asunto está en el corazón. Estamos alardeando de cosas materiales para promovernos a nosotros mismos y construir nuestros propios reinos, o vemos esas cosas como regalos de Dios que deben ser usados para su gloria?

 

“16Pero ahora os jactáis en vuestra arrogancia;

toda jactancia semejante es mala… 

1¡Oíd ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que vienen sobre vosotros.”

Santiago 4:16 y 5:1

 

Personalizándolo:

  1. ¿Has alardeado de tu casa, ropa o accesorios para traerte gloria a ti misma? Confiésalo a Dios.

 

  1. Dale gracias a Dios por proveerte de todo lo que tienes. Ofrécele todo a El para ser usado como El desee.

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