miércoles, 18 de noviembre de 2009

Dia 11

Romanos 5: 1-11

“1Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,

2por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

3Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;

4y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza;

5y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.

6Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos.

7Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno.

8Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

9Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de El.

10Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida.

11Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.

Si eres cristiano, lo mejor que te haya pasado es haber sido salvado de la inevitable destrucción por tus pecados y el haber sido recibido en la familia de Dios, desde ahora y para toda la eternidad. Lamentablemente, el paso del tiempo nos vuelve apáticos hacia la obra magnífica y sacrificial de Cristo a favor nuestro. La vida se complica y estamos tan ocupados que podemos pasarnos semanas-o hasta más- sin ser conmovidos por la magnitud de nuestra salvación.

Un amigo parafrasea Romanos 5:8 de este modo: “Dios demostró Su amor por nosotros en esto: que estando nosotros en una rebelión abierta y hostil hacia El, no mostrando interés alguno en El- no sólo eso sino activamente despreciandole a El y a todo lo que El representa – Cristo murió por nosotros.” ¿Cómo no seremos indescriptiblemente agradecidos? Pero, alabado sea Dios, porque la GRATITUD puede reabrir ese sentido de asombro, abrir las lúgubres cortinas de la complacencia hasta que toda la luz de Su gracia y gloria entren y resplandezcan.

La salvación que tenemos en Cristo es “algo esplendoroso en múltiples formas”, un diamante con innumerables facetas brillantes. ¿Qué bendición espiritual de la lectura de las Escrituras necesitas agregar a tu lista de “Regalos de Dios”?

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