“Pero esto digo: El que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará.
Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre.
Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra; como está escrito EL ESPARCIO, DIO A LOS POBRES; SU JUSTICIA PERMANECE PARA SIEMPRE.
Y el que suministra semilla al sembrador y pan para su alimento, suplirá y multiplicará vuestra sementera y aumentará la siega de vuestra justicia; seréis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios.
Porque la ministración de este servicio no sólo suple con plenitud lo que falta a los santos, sino que también sobreabunda a través de muchas acciones de gracias a Dios.
Por la prueba dada por esta ministración, glorificarán a Dios por vuestra obediencia a vuestra confesión del evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; mientras que también ellos, mediante la oración a vuestro favor, demuestran su anhelo por vosotros debido a la sobreabundante gracia de Dios en vosotros.
¡Gracias a Dios por su don inefable!” (2 Corintios 9:6-15)
Cuando la gratitud se desarrolla, generalmente florece la generosidad también. Sin embargo, la generosidad es una cualidad poco natural. Quiero decir, nos encontramos en una era de tantos riesgos, volátil, y peligrosa como jamás hubiéramos pensado, donde la sabiduría convencional te dice que no es momento de estar siendo descuidado con tu dinero y otros recursos.
Aun así, Pablo espresó una sorprendente falta de interés en los indicadores económicos cuando aconsejó a la iglesia de Corintio que dejaran que la generosidad fuese de sus expresiones de gratitud más notables. Su confianza en la provisión de Dios era tan fuerte, que para él era algo que se daba por sentado que en la iglesia “seréis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios” (v.11). “Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra” (v.8).
En todas las cosas. En todo momento. Los agradecidos son personas generosas.
¿Qué acto de generosidad ha sido despertado en ti hoy por la gratitud? Pídele a Dios que te de la sabiduría y fe, y luego sigue los impulsos de Su Espíritu con relación a tu DAR.

No hay comentarios:
Publicar un comentario