viernes, 6 de noviembre de 2009

Dia 3

1Dad gracias al SEÑOR, porque El es bueno; porque para siempre es su misericordia.

2Díganlo los redimidos del SEÑOR,
 a quienes ha redimido de la mano del adversario,

3y los ha reunido de las tierras, del oriente y del occidente,
 del norte y del sur.

4Vagaron por el desierto, por lugar desolado, no hallaron camino a ciudad habitada;

5hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos.

6Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR, y El los libró de sus aflicciones;

7y los guió por camino recto, para que fueran a una ciudad habitada.

8Den gracias al SEÑOR por su misericordia
y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.

9Porque El ha saciado al alma sedienta, y ha llenado de bienes al alma hambrienta.

10Moradores de tinieblas y de sombra de muerte, prisioneros en miseria y en cadenas,

11porque fueron rebeldes a las palabras de Dios
 y despreciaron el consejo del Altísimo;

12humilló pues, sus corazones con trabajos, tropezaron y no hubo quien los socorriera.

13Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR y El los salvó de sus aflicciones;

14los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte y rompió sus ataduras.

15Den gracias al SEÑOR por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.

16Porque El rompió las puertas de bronce e hizo pedazos las barras de hierro.

17Por causa de sus caminos rebeldes, y por causa de sus iniquidades, los insensatos fueron afligidos.

18Su alma aborreció todo alimento,
 y se acercaron hasta las puertas de la muerte.

19Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR y El los salvó de sus aflicciones.

20El envió su palabra y los sanó
y los libró de la muerte.

21Den gracias al SEÑOR por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.

22Ofrezcan también sacrificios de acción de gracias y pregonen sus obras con cantos de júbilo.

23Los que descienden al mar en naves y hacen negocio sobre las grandes aguas,

24ellos han visto las obras del SEÑOR
 y sus maravillas en lo profundo.

25Pues El habló, y levantó un viento tempestuoso que encrespó las olas del mar.

26Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades, sus almas se consumían por el mal.

27Temblaban y se tambaleaban como ebrios,
y toda su pericia desapareció.

28Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR
y El los sacó de sus aflicciones.

29Cambió la tempestad en calma
y las olas del mar callaron.

30Entonces se alegraron porque las olas se habían aquietado,
 y El los guió al puerto anhelado.

31Den gracias al SEÑOR por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.

32Exáltenle también en la congregación del pueblo, y alábenle en la reunión de los ancianos.

El tema del salmo 107 (expresado en los primeros dos versos) está seguido de “testimonios personales”—ilustraciones de aquellos que han sido redimidos por el Señor y tienen razón para darle a El gracias. Cada testimonio incluye un desarrollo similar: problemas—las vicisitudes en las que se encontraba la persona; un grito desesperado al Señor para que les ayudara; y la salvación DIvina. El pasaje está marcado por una respuesta- un “coro de acción de gracias” que se repite al final de cada testimonio.

Hoy, escribe tu testimonio personal de la gracia salvadora de Dios, siguiendo el desarrollo que encontramos en el Salmo 107.

¿Cómo era tu vida antes que El te redimiera?

¿Cómo te llevó Dios al final de ti misma, cuando no dabas más, al lugar donde clamaste a El por misericordia?

¿Qué ha cambiado desde que El te libró de la esclavitud de pecado?

Si tienes tiempo, escribe un testimonio breve de alguna circunstancia que sucedió DESPUES de tu salvación inicial, cuando estuviste bajo presión, clamaste al Señor y El vino en tu rescate.

Luego comparte tu historia (Su historia) con alguien hoy. Dile cuán agradecido estás de que el Señor te haya salvado- eternamente así como diariamente.

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