Jeremías 3:19-4:4 (La Biblia de las Américas)
"19Yo había dicho: "¡Cómo quisiera ponerte entre mis hijos,
y darte una tierra deseable,
la más hermosa heredad de las naciones!"
Y decía: "Padre mío me llamaréis,
y no os apartaréis de seguirme."
20Ciertamente, como una mujer se aparta pérfidamente de su amado,
así habéis obrado pérfidamente conmigo,
oh casa de Israel--declara el SEÑOR.
21Se oye una voz sobre las alturas desoladas,
el llanto de las súplicas de los hijos de Israel;
porque han pervertido su camino,
han olvidado al SEÑOR su Dios.
22Volved, hijos infieles,
yo sanaré vuestra infidelidad.
Aquí estamos, venimos a ti,
porque tú, el SEÑOR, eres nuestro Dios.
23Ciertamente engaño son las colinas,
y el tumulto sobre los montes;
ciertamente, en el SEÑOR nuestro Dios
está la salvación de Israel.
24Pero lo vergonzoso consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud: sus ovejas y sus vacas, sus hijos y sus hijas.
25Acostémonos en nuestra verguenza, y que nos cubra nuestra humillación; porque hemos pecado contra el SEÑOR nuestro Dios, nosotros y nuestros padres desde nuestra juventud hasta hoy, y no hemos obedecido la voz del SEÑOR nuestro Dios.
Jeremías 4
Un llamado al arrepentimiento
1Si has de volver, oh Israel--declara el SEÑOR--
vuélvete a mí.
Si quitas de mi presencia tus abominaciones,
y no vacilas,
2y juras: "Vive el SEÑOR",
en verdad, en juicio y en justicia,
entonces se bendecirán en El las naciones,
y en El se gloriarán.
3Porque así dice el SEÑOR a los hombres de Judá y de Jerusalén:
Romped el barbecho,
y no sembréis entre espinos.
4Circuncidaos para el SEÑOR,
y quitad los prepucios de vuestros corazones,
hombres de Judá y habitantes de Jerusalén,
no sea que mi furor salga como fuego
y arda y no haya quien lo apague,
a causa de la maldad de vuestras obras."
¿Cuántas veces ha traído Dios convicción a tu vida de que no puedes seguir en los caminos que andas? Que no puedes seguir llamándote creyente y vivir negando con tu vida; con tus decisiones; con tus compras; con tus juicios y opiniones, la Verdad de que tienes un Padre Celestial que se ocupa de ti, que tiene planes para ti, que tiene TODO lo que necesitas para vivir una vida plena en El. El es Suficiente… y sin embargo, insistimos en buscar la felicidad, la paz, la seguridad, el amor -y tantas otras cosas que nuestra alma está anhelando recibir- en otros lugares, en otras personas, en otras actividades.
VUELVETE A MI es el consejo del Dios Creador del Universo y Diseñador de la Vida. Esta lectura del profeta Jeremías nos recuerda que asi como el pueblo de Israel se apartó de los caminos de Dios, muchos después de haberle conocido a un nivel personal, hemos decidido ser desobedientes y transitar por donde El no nos indicó.
Que esta reflexión sirva para que evaluemos nuestro alrededor. Lo que estas viviendo. Tus motivaciones, metas, sueños, eso que te hace vivir cada día… ¿Estás buscándole a El o estás buscándote a ti mismo? Este texto alude a que cuando no le buscamos nos secamos como el barbecho, y lo que acabamos haciendo es sembrando entre espinos. ¿Es esta tu vida?
Tu Padre te dice: No tiene que ser así. VUELVETE A MI.
“¿Cómo lo hago, Padre?” De eso tratarán las próximas reflexiones, pero como una pincelada de lo que implica, vemos el verso 1 del capítulo 4 que nos avanza que habrá cosas que quitar de nosotros, habrán cosas que hablar, habrán cosas que confesar, pero primero lo primero: se trata de un asunto del corazón. Por eso la “circuncisión” que Dios busca es la del corazón (v.4) porque podemos hacer, quitar, confesar lo que queramos pero si el corazón no ha sido “circuncidado” de nada vale. El trabajo debe empezar en el corazón, en quebranto, en humillación, en reconocimiento ante Dios de que no somos merecedores del perdón que El ofrece a los suyos, ni de la Salvación de la esclavitud de nuestros pecados que El nos ha dado, ni de la Vida Eterna que nos ha prometido a los que en El hemos creído. Oh Dios! ¡Cuán malagradecidos hemos sido!
Ayúdanos a VOLVERNOS A TI cada día.

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