1 Timoteo 6:6-10
“6Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento.
7Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él.
8Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos.
9Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición.
10Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.”
Todos nosotros, de algun modo, tenemos un sentido de demanda de derechos frente a Dios. Es tan frecuente tener expectativas o demandas de “mas” graneros de los que ya tenemos. Eso es porque nos olvidamos que Dios no nos debe nada. Nosotros somos los deudores. Nosotros somos los que tenemos una deuda. Creemos que merecemos mas (o algo diferente o mejor) que lo que tenemos, y por tanto nos olvidamos o minimizamos las bendiciones que Dios ya nos ha dado y continua dándonos.
No contentos con la comida, ropa y techo que tenemos, nos quejamos si no tenemos cierto tipo de casa, cierto tipo de carro, cierto tipo de empleo, determinado tipo de matrimonio o amigos que vivan en determinada área y con unos ingresos Xs. Es tiempo de que el agradecimiento sea nuestra entrada a la libertad.
¿Qué tipo de “deseos” estamos definiendo como “necesidades”? Pídele a Dios que te muestre las formas en que te has vuelto ciega a Su gracia. Resáltalas. Confiésalas. Y cámbialas por las abundantes promesas que Dios le hace al que es agradecido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario