miércoles, 23 de diciembre de 2009

EL ARREPENTIMIENTO: La gran vuelta atrás

9pero ahora me regocijo, no de que fuisteis entristecidos, sino de que fuisteis entristecidos para arrepentimiento; porque fuisteis entristecidos conforme a la voluntad de Dios, para que no sufrierais pérdida alguna de parte nuestra.

10Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte.

11Porque mirad, ¡qué solicitud ha producido en vosotros esto, esta tristeza piadosa, qué vindicación de vosotros mismos, qué indignación, qué temor, qué gran afecto, qué celo, qué castigo del mal! En todo habéis demostrado ser inocentes en el asunto.” 2 Corintios 7:9-10

Este pasaje nos une dos conceptos: tristeza y arrepentimiento. Como si fuera necesario que vayan de la mano para existir… no hay arrepentimiento sin tristeza… pero lo contrario no siempre es así, pues es posible que tengamos tristeza sin arrepentimiento. Es posible que lo que sientas con la tristeza sea decepción de tí misma porque fallaste, o rabia contra “aquello” que te hizo caer, o miedo ante las consecuencias que te esperan después de una caída… todos esos pueden ser acompañantes de la tristeza pero no tienen cabida cuando hay arrepentimiento. Y sin arrepentimiento no hay avivamiento. No hay vida abundante. No hay deleite en las cosas de Dios.

El mensaje de Juan el Bautista y luego de Jesús mismo no dejó fuera lo que era necesario “Arrepiéntanse!”. Uniendo este mandato con el llamado con que iniciamos estas reflexiones, donde Dios nos llama a que nos “Volvamos a El”, es como si los tramos de “pista de carritos de niños” (“Excalectric” en algunos lugares) se ha ido armando delante nuestro… el primer tramo es el llamado de Dios a volvernos a El, el Segundo nos dijo que lo hicieramos humillandonos, el tercer tramo tiene una voltereta cuando nos pide que lo hagamos siendo honestos de corazón y hoy damos un giro de 360 para devolvernos de nuestros malos caminos. Es que la “pista” conducía a un precipicio, valle de oscuridad, esclavitud a hábitos egoístas y la gran vuelta en U nos regresa a la seguridad de una vida de agrado a Dios.

En esta semana conversando con varias mujeres me decían que el 2009 ha sido un año confrontador en sus vidas. Lo cual secundo 100%. ¿Qué hacemos con la confrontación? ¿Qué haremos ahora que estamos conscientes de lo egoístas que hemos sido? Ahora que somos conscientes de dónde Dios espera que estemos, de cómo El espera que vivamos, de qué quiere El que hagamos… ¿Daremos la vuelta en U? ¿La has dado ya? ¿Está tu tristeza acompañada de los accesorios que no dejan que el arrepentimiento haga lo que solo El puede hacer? ¿Qué es eso que logra el arrepentimiento? QUEBRANTARNOS… aquello que cambió la vida del rey David cuando escribió el salmo con que las dejo, y que desde entonces ha cambiado muchas vidas más que han decidido morir a sí mismas y vivir para la Gloria de Dios…

Salmo 51

1Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;

conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones.

2Lávame por completo de mi maldad,


y límpiame de mi pecado.

3Porque yo reconozco mis transgresiones,


y mi pecado está siempre delante de mí.

4Contra ti, contra ti sólo he pecado,


y he hecho lo malo delante de tus ojos,


de manera que eres justo cuando hablas,


y sin reproche cuando juzgas.

5He aquí, yo nací en iniquidad,


y en pecado me concibió mi madre.

6He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo,


y en lo secreto me harás conocer sabiduría.

7Purifícame con hisopo, y seré limpio;


lávame, y seré más blanco que la nieve.

8Hazme oír gozo y alegría;


que se regocijen los huesos que has quebrantado.

9Esconde tu rostro de mis pecados,


y borra todas mis iniquidades.

10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,


y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11No me eches de tu presencia,


y no quites de mí tu santo Espíritu.

12Restitúyeme el gozo de tu salvación,


y sostenme con un espíritu de poder.

13Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,


y los pecadores se convertirán a ti.

14Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación;


entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia.

15Abre mis labios, oh Señor,


para que mi boca anuncie tu alabanza.

16Porque no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería;


no te agrada el holocausto.

17Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito;


al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.

18Haz bien con tu benevolencia a Sion;


edifica los muros de Jerusalén.

19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,


el holocausto y el sacrificio perfecto;


entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.

Amén

No hay comentarios:

Publicar un comentario