Proverbios 30: 7-9
7Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes que muera:
8Aleja de mí la mentira y las palabras engañosas, no me des pobreza ni riqueza; dame a comer mi porción de pan,
9no sea que me sacie y te niegue, y diga:¿Quién es el SEÑOR?, o que sea menesteroso y robe, y profane el nombre de mi Dios.
Puede que hayas oido a predicadores y maestros dejar la impresión de que Dios quisiera que todo cristiano sea materialmente rico. Otros van al otro extremo, llevando orgullosamente la pobreza como un atuendo de santidad y piedad. El proverbio de hoy pone una perspectiva adecuada a todo este tema. La Palabra nos enseña a enforcarnos mas en ser agradecidos por donde estamos- no solo porque si hacemos algo contrario sería pecaminoso y orgulloso de nuestra parte, sino porque no sabemos de qué nos está librando Dios cuando no nos da todo lo que quisieramos tener.
Aun si poseemos mucho menos que lo que otros tienen, si nuestros corazones están llenos de gratitud, ni el dinero ni la falta de el pueden sacudir nuestra gozosa dependencia de Dios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario