Deuteronomio 8:1-10
1Todos los mandamientos que yo os ordeno hoy, tendréis cuidado de ponerlos por obra, a fin de que viváis y os multipliquéis, y entréis y toméis posesión de la tierra que el SEÑOR juró dar a vuestros padres.
2Y te acordarás de todo el camino por donde el SEÑOR tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos.
3Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEÑOR.
4Tu ropa no se gastó sobre ti, ni se hinchó tu pie durante estos cuarenta años.
5Por tanto, debes comprender en tu corazón que el SEÑOR tu Dios te estaba disciplinando así como un hombre disciplina a su hijo.
6Guardarás, pues, los mandamientos del SEÑOR tu Dios, para andar en sus caminos y para temerle.
7Porque el SEÑOR tu Dios te trae a una tierra buena, a una tierra de corrientes de aguas, de fuentes y manantiales que fluyen por valles y colinas;
8una tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados; una tierra de aceite de oliva y miel;
9una tierra donde comerás el pan sin escasez, donde nada te faltará; una tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes puedes sacar cobre.
10Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás al SEÑOR tu Dios por la buena tierra que El te ha dado.
Los historiadores tienen diferentes perspectivas de la primera celebración del día de Acción de Gracias en América, pero sabemos que algunos detalles son verdad. Sabemos que el viaje de los Peregrinos desde Holanda a Inglaterra y de ahí al Nuevo Mundo fue difícil, con enfermedades y tormentas en la ardua travesía de semanas. Sabemos que una vez en tierra el hacer una morada de los recursos del bosque lo suficientemente rápido para hacer frente a los efectos del invierno era una guerra contra el tiempo. Cerca de la mitad de los que emprendieron el viaje no sobrevivieron la llegada.
Y aun así con el modo de sobrevivencia a la orden del día y con miedo por sus familiares como una preocupación que los consumían, sus escritos e historias están llenas de demostraciones y actitudes de agradecimiento.
Cada Domingo- en tiempos de escasez y de abundancia – se reunían a orar, meditar, cantar himnos y escuchar un sermón. Era su práctica regular el hacer un alto y dar gracias a Dios al inicio de cada semana.
Usa el tiempo de oración hoy para pensar en la historia de la fidelidad de Dios en tu vida, tu familia, y tu iglesia. Haz una lista de situaciones desesperantes o de épocas en que has visto Su providencial protección y provisión.

No hay comentarios:
Publicar un comentario